Ayuntamientos 2.0

Castillo de Leiva

Asentamiento humano en la Edad de Bronce

Donde hoy vemos el castillo de Leiva hubo, con toda seguridad, un asentamiento prehistórico  perteneciente a la Edad del Bronce Medio (unos 3.200 años antes del presente), se encuentran en unos hoyos excavados en el interior de la torre del homenaje del castillo (la mayor de las cuatro). Estos restos pertenecen a un poblado que se asentó en la misma terraza ocupada en la actualidad por el castillo y por las mismas razones defensivas que éste. Estos moradores vivían en cabañas sencillas de madera y barro y su principal actividad la constituía la agricultura y la ganadería. Para conservar el cereal hasta la siguiente cosecha se excavaban en el suelo, en el entorno de sus cabañas, unos silos de forma generalmente acampanada con base cóncava, de medidas muy diversas, que pueden superar los 2 m. de profundidad y 1,5 m. de diámetro máximo. La base de los hoyos suele estar regularizada con barro y, en ocasiones, también las paredes. El grano era introducido en los silos aislándolo de las paredes con paja. Una vez lleno el silo al completo la boca se sellaba herméticamente con lajas y barro para asegurar la conservación del grano. De ese modo solo el grano situado en las proximidades de las paredes es el que consigue germinar (debido a la humedad de éstas), pero que se detiene al consumirse el aire del silo. Con esta construcción se aseguraban la conservación del cereal, con una pérdida mínima del mismo, incluso para varios años. Una vez abierto el silo el contenido debía ser retirado por completo, pues se volvía a activar la germinación. Los hoyos servían para una ocasión o para muy pocas, pues era menos costoso excavar uno nuevo que reparar el existente.  Estos hoyos, una vez utilizados como silos, perdían esa condición y se utilizaban como basureros o como fosas de enterramientos humanos o ambos usos a la vez.

Además de los hoyos mencionados es posible que se encuentren otros restos destinados a hogares, agujeros para postes de cabañas, hornos fosas, etc. Pero muchos de ellos se habrían destruido en los trabajos de explanación del terreno para la construcción de la torre y, siglos más tarde, del actual castillo.

Probablemente en la propia localidad exista algún yacimiento romano, una localidad relacionada con Libia. La existencia de este yacimiento justificaría la presencia en la parte baja del muro oeste del castillo de grandes sillares con modulación y entalles romanos.

Ubicación y superficie

El castillo de Leiva se encuentra al suroeste de la población, junto a la carretera que transita por el pueblo.  Su configuración general es de edificio rectangular de aproximadamente 27 metros de largo por 22 metros de ancho, exento y rodeado por un foso perimetral hoy en día cegado.

Presenta cuatro torres en las esquinas, tres de las cuales son octogonales y la situada en el ángulo sureste decagonal considerada como torre del homenaje y de mayor altura que las otras. Todas ellas están coronadas por matacanes lobulados y cornisa corrida de piedra lisa, sobre la que se apoya una cubierta de teja sobre canes de madera.

La superficie útil de la parcela que rodea al castillo es de 4.508m2 y la superficie útil de su interior es de 1.110m2 .

En la actualidad es propiedad de la Comunidad Autónoma de La Rioja y cuenta con un Plan Director de Análisis Estructural que contempla la realización nuevas obras de consolidación.

En fecha reciente (26/02/2008) el Ministerio de Fomento junto con el de Cultura han concedido 870.991€ para acometer su restauración.

Historia

Anterior al actual castillo que conocemos hubo otro anterior, una fortaleza, que se encuentra emplazada en un término llamado “Campo de la Torre” que se hundió hacia 1478 (y cuya construcción, que se desconoce, podía datar de 1335) cuando Alfonso XI concedió la localidad a Juan Martínez de Leiva. Junto a la torre fuerte se encontraba una casa de aposento. Se desconocen la planta de la citada torre y las características esenciales del edificio. Los materiales de esta torre derruida se emplearían después para la construcción del castillo. La construcción del castillo se inicia, por lo tanto, en 1478 a iniciativa de Ladrón de Leiva, dura veinte años y es acabada por su hijo Juan de Leiva. De la construcción original queda todo el trazado general de los lienzos y torreones, el foso (en la actualidad colmado) y la barrera que lo protege.

Aunque han desaparecido algunos de sus elementos originales debido a las modificaciones que ha sufrido aun queda constancia de su estructura original.

La altura del edificio era superior a la actual y cubría los chaflanes de los torreones; los muros y torres se coronaban con matacanes lobulados y almenas con vanos de palo y orbe. La puerta se ubicaba en la actual entrada en el muro sureste a través de un arco adintelado o rebajado hoy día inexistente.

El interior del castillo cuenta con un patio interior y en la actualidad conserva pocos elementos originales. Cuando fue construido constaba de planta baja, primera y bajo cubierta, siendo la planta baja más elevada que la actual. Algunas dependencias disponían de una techumbre cuidadosamente decorada; quedan vigas y tablas de un artesonado decorado con motivos geométricos y vegetales, así como numerosas vigas adornadas con líneas.

 Principales modificaciones del castillo 

Datan de los años 1758, 1764 y 1766 y obedecen a las necesidades de habitabilidad del mismo por parte de sus moradores, lo que dan al castillo un carácter más residencial que defensivo.

La modificación de 1758 afecta fundamentalmente a las alas sur y oeste, así como a la totalidad de la cubierta. Esta se realiza con aleros de canes tallados y rebaja su nivel desmontando los recrecidos de los muros y elimina almenas y matacanes en los mismos. También se ciegan parcialmente los chaflanes interiores de los torreones y sus salidas al adarve, así como el acceso a la torre del homenaje.

La remodelación de las alas sur y este conllevan la creación de un pórtico de cuatro vanos sobre pilastras cuadradas en la planta baja de ambos lados. También la construcción de la escalera actual. En la planta baja se independizan las alas sur y oeste, siendo su uso de establo y pajar respectivamente.

La planta primera se acondiciona como planta residencial, el ala sur como zona noble y la oeste de servicio; se redistribuyen los espacios y se practican nuevos huecos en los paramentos exteriores y el patio.  En esta fecha el foso deja de tener utilidad y comienza a cubrirse de escombro.

La remodelación de 1764 afecta fundamentalmente al ala norte, estableciéndose en la planta baja el granero y en la primera un uso residencial tal como aparece ahora. Se abren ventanas al patio y al exterior en ambas plantas.

La remodelación  de 1766 consiste fundamentalmente en poner suelos al granero y al patio, enlosado de piedra arenisca y empedrado respectivamente, y la reparación de las fábricas de piedra de la torre del homenaje, torreones noreste y sureste y buena parte del lienzo norte.

El castillo se va degradando a lo largo de los siglos XIX y XX y no presenta modificaciones substanciales hasta el siglo XX. Hasta pasada la mitad del siglo XX el castillo fue propiedad de la fábrica de harinas La Esperanza y en él vivieron algunas familias para lo cual acomodaron el edificio a sus necesidades compartimentando los huecos existentes, abriendo vanos nuevos y haciendo una escalera en el paño norte.

En 1965 la Cooperativa de Explotación y Trabajo Comunitario de la Tierra y Caja Rural “San Andrés” compra el castillo y hace nuevas modificaciones con el fin de adaptar el castillo a los nuevos usos de almacén y oficinas, la más llamativa de ellas el vano que abre en el paño sureste para acceder al patio y que consiste en un portalón metálico.

En 1984 se acometen nuevas obras, en esta ocasión destinadas a la conservación del edificio en las que se reconstruye parcialmente el torreón noroeste, se maciza interiormente la planta baja y primera para mejorar la estabilidad del elemento. La planta bajo cubierta se mantiene abierta por la gola, si bien se modifican las salidas originales del adarve.

En octubre de 1998 el castillo pasa a ser del ayuntamiento de la localidad y en mayo de 1999 lo adquiere la Comunidad Autónoma de La Rioja.

En el año 2000 se realizan obras de reconstrucción de elementos parcialmente hundidos como son la parte sur del lienzo oeste y se reconstruye la totalidad del torreón suroeste desde los cimientos hasta el remate con matacanes lobulados y cornisa de piedra, sobre la que se asienta el tejado.

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