

Hoy día Quintanilleja es un pueblo abandonado (lo está en realidad desde los años cincuenta del siglo pasado) y cuenta la tradición que fue en ese pueblo donde le cortaron la cabeza a San Vitores. Y, continúa diciendo, que de la sangre que perdió brotaron tres moreras, que allí siguen junto al camino del molino que baja al río.
Tradicionalmente los remolques se paraban en la carretera a la altura del pueblo (que queda metido unos cuatrocientos metros de la carrretera) para cantar esta canción (hoy día solo unos pocos conocen y siguen con esta tradición):
Y le cortaron la cabeza,
Y a san Vitores bendito
le cortaron la cabeza,
y en un pueblo chiquitito
llamado Quintanilleja
llamado Quintanilleja
Y a san Vitores bendito